INTRODUCCION
La pobreza
y la desigualdad en el mundo alcanzan unos niveles escandalosos y, lo que
es más grave, se agudizan con el paso del tiempo a pesar del constante,
aunque desigual, crecimiento económico a nivel internacional. De
hecho, según datos de las Naciones Unidas la diferencia entre el
20% más rico de la población mundial y el 20% más
pobre se ha multiplicado por dos en 30 años.
Mientras
la brecha entre el Norte y el Sur se abre sin cesar, la sociedad parece
asumir el problema como una parte irremediable de la realidad, enmarcándolo,
todo lo más, en el campo de actuación de las ONGs que tratan
de paliar las consecuencias.
Es evidente
que los mecanismos económicos del mercado y la competencia no van
a resolver el drama de la pobreza, sino que contribuyen a profundizarlo.
Los países del Sur siguen relegados a su papel de productores de
materias primas y mano de obra barata para los países desarrollados.
El 20% de la población mundial, los que vivimos en el Norte rico,
mantenemos nuestro nivel de consumo a costa, en buena medida, de
los recursos y el trabajo de la población de los países del
Sur.
Además,
el conjunto de las instituciones internacionales que deberían contrarrestar
los efectos más empobrecedores y excluyentes del vigente orden económico,
no desempeñan esta función sino que mayoritariamente orientan
su actuación desde criterios que favorecen los intereses del mundo
desarrollado.
Una respuesta
adecuada y responsable al reto que se nos plantea ha de ser a un tiempo
económica, política y cultural. Pero cualquier intento de
cambiar las estructuras que perpetúan la injusta distribución
de la riqueza a nivel mundial requiere un profundo cambio de mentalidad,
que sólo es posible a través de una información que
denuncie las causas de la pobreza y su estrecha relación con nuestro
modo de vida en el Norte, con el funcionamiento del sistema económico
de mercado y con la ausencia de una verdadera respuesta política
a este reto.
La iniciativa
del "Foro Norte Sur" nace con el objetivo de impulsar una presencia crítica
y sistemática en los medios de comunicación que favorezca
un cambio de la mentalidad actual sobre las relaciones Norte-Sur y que
aporte propuestas argumentadas que sean comprensibles para la mayoría
de los ciudadanos y puedan fundamentar una cultura de la justicia y la
solidaridad internacional.
Una propuesta
de esta naturaleza ha encontrado espacio en el marco de la Universidad.
La Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Complutense
de Madrid ha acogido favorablemente la iniciativa.
NATURALEZA Y FINALIDAD DEL
FORO
Una definición
de la identidad del Foro puede realizarse combinando las vias negativa
y positiva:
El Foro Norte-Sur no pretende:
Impulsar
una movilización social directa con objetivos políticos inmediatos.
Realizar
o promover proyectos concretos de cooperación al desarrollo.
Representar
la opinión de otros grupos o asociaciones particulares, incluyendo
los de los propios miembros del Foro.
Llevar
a cabo actividades especializadas de investigación como seminarios,
publicaciones científicas, etc.
Hacer
la competencia a las organizaciones existentes que promueven la cooperación
al desarrollo.
Para
llevar adelante este conjunto de acciones, de suyo legítimas y positivas,
ya existen ámbitos suficientes. No se trata de añadir una
sigla más a las muchas que ya proliferan en este campo. El Foro
aspira a situarse en un plano distinto que podría formularse en
positivo con las siguientes notas:
El Foro quiere ser:
Un
espacio abierto y plural de reflexión y debate sobre la escandalosa
realidad de las diferencias Norte-Sur y la pobreza en nuestro planeta,
que profundice en sus causas y sus posibles soluciones.
Un
ámbito de reflexión pluridisciplinar, en el que puedan aportar
sus ideas personas cualificadas en el campo de la cultura, la economía,
la política, la información, la acción social...
Un
lugar de encuentro de personas sensibles a la injusticia clamorosa que
perpetúan los mecanismos económicos a nivel mundial y los
valores culturales dominantes. Grupo capaz de promover de forma sistemática
el debate público ante los acontecimientos que conviertan en noticia
cualquier aspecto de las relaciones Norte-Sur.
Un
foro cuya finalidad prioritaria consista en difundir a través de
los medios de comunicación, argumentos, análisis y propuestas
que fundamenten cambios políticos, culturales y económicos
que favorezcan la erradicación de la pobreza.
Un
catalizador del debate que estimule intervenciones capaces de incidir sobre
la opinión pública, en las que los miembros del foro actuarán,
habitualmente, en nombre propio haciéndose responsables de sus puntos
de vista.
Una
iniciativa que permita la ampliación y enriquecimiento de puntos
de vista a personas ya comprometidas en el intento de reducir el abismo
Norte-Sur en un clima de diálogo plural entre gentes pertenecientes
a grupos y realidades diferentes.
Desearía,
finalmente, ser expresión de que gentes procedentes de muy diversas
tradiciones ideológicas, organizaciones sociales y disciplinas profesionales
somos capaces de unir esfuerzos para transformar la realidad e impulsar
la creación de unas estructuras más justas e integradoras.
En definitiva,
la finalidad del foro posee dos vertientes estrechamente relacionadas.
En primer lugar, ofrecer un espacio de encuentro e intercambio de ideas
a personas altamente sensibilizadas ante el drama del subdesarrollo y que
desean impulsar una transformación profunda de esta realidad. En
segundo lugar, impulsar el debate público, vertiendo a través
de los medios de comunicación social la reflexión llevada
a cabo en el foro, intentando utilizar un lenguaje que llegue con claridad
al conjunto de la población.
MIEMBROS DEL FORO
| Tusta Aguilar |
Especialista en CC. de Tec. y
Sociedad |
| Fernando Almansa |
Experto en cooperación |
| Tusta Aguilar |
Especialista en CC. de Tec. y
Sociedad |
| Fernando Almansa |
Experto en cooperación |
| Luis Arancibia |
Experto en cooperación |
| Angel Arrabal |
Sociólogo |
| Carlos Berzosa |
Profesor de Economía U.C.M |
| Araceli Caballero |
Periodista |
| Marcelino Camacho |
Sindicalista |
| Jesús de Diego |
Geólogo |
| Juan Carlos Escudier |
Periodista |
| Antonio Fraguas Forges |
Humorista gráfico |
| Juan Manuel Gallego Luque |
Especialista en medioambiente |
| Pedro José Gómez
Serrano |
Profesor de Economía U.C.M |
| Ana Herrera |
Periodista |
| Juan Luis Herrero del Pozo |
Movimiento 0,7 |
| Jose Antonio Jaúregui |
Antropólogo |
| Julio Lois |
Teólogo |
| Fernando Luengo Escalonilla |
Profesor de Economía U.C.M |
| Angel Martínez Tablas |
Profesor de Economía U.C.M |
| Jose Luis Moral |
Teólogo |
| Pablo Osés |
Movimiento 0,7 |
| Jose Luis Sampedro |
Escritor |
| Carlos Sánchez Mato |
Economista |
| M Luisa Toribio Fuentes |
Especialista en medioambiente |
| José Torres |
Experto en cooperación |
| Benito Undarraga |
Misionero |
| Margarita Usano |
Experta en cooperación |
| Juan Velázquez Pérez |
Profesor |
| José María Vera |
Experto en cooperación |
| Begoña Lucas Gallego |
Cooperante |
PRESENTACION
El día
21 de abril a las 12:00 horas tuvo lugar la rueda de prensa en la
que se presentó en público el FORO NORTE-SUR. El acto tuvo
lugar en el Ateneo y contó con masiva presencia de medios de comunicación.
Presentados por Araceli Caballero, intervinieron por este orden Carlos
Berzosa, Juan Luis Herrero, Jose Luis Sampedro, Antonio Fraguas y Marcelino
Camacho.
La rueda
de prensa tuvo repercusión en medios como TVE2, Tele 5, Radio Nacional,
COPE, El País, El Mundo etc.
Durante este acto se dio lectura
al siguiente texto:
¿COOPERACIÓN
O NEGOCIO?
La Cooperación Oficial para el Desarrollo en España es relativamente
reciente y presenta varias deficiencias graves que han sido destacadas
repetidas veces por los expertos:
Cuantía insuficiente de los fondos (0,24% del PIB frente al objetivo
del 0,7%).
Predominio de la ayuda ligada a intereses comerciales de nuestro país
(algunos años hasta el 85% de los recursos).
Falta de coordinación de las acciones y de una estrategia a medio
y largo plazo en este campo; olvido de los países más pobres
como principales destinatarios de la Ayuda Oficial.
Estos defectos se han mantenido en los últimos a os a pesar de la
creciente sensibilidad de los ciudadanos ante el drama de la pobreza a
nivel planetario.
Desde nuestro punto de vista, la cooperación no debe ser entendida
en clave de ayuda benévola y generosa por parte de los países
ricos hacia los pobres, sino en términos de estricta justicia. En
la era de la globalización ha de recordarse que los mecanismos económicos
y políticos internacionales son responsables del mantenimiento y
reproducción de la pobreza y la desigualdad a nivel mundial. A ello
se añade a la deuda histórica que las naciones desarrolladas
tienen con las que fueron sus antiguas colonias. Sin duda somos beneficiados
de una situación estructural que empobrece a numerosos pueblos del
Sur.

La aprobación de una Ley de Cooperación era una ocasión
inmejorable para reformular los principios rectores de la cooperación
española, eliminando las deficiencias mencionadas, y para asumir
con valentía las responsabilidades internacionales de nuestro país,
mejorando sustancialmente la cantidad y calidad de la Ayuda Oficial. El
contenido de la Ley permitiría expresar la seria voluntad política
de luchar contra la trágica situación de subdesarrollo y
miseria que padece un tercio de la humanidad.
Lamentablemente, el proyecto de Ley que se va a discutir en el Congreso
ha decepcionado por completo las esperanzas de lograr una cooperación
que merezca tal nombre. Lejos de constituir un instrumento que permitiera
una reforma en profundidad de la actual política de cooperación
al desarrollo, el texto de la Ley viene a sancionar y perpetuar la práctica
vigente en este campo, con todas sus deficiencias y limitaciones.
En concreto, queremos denunciar los aspectos que nos parecen más
negativos o preocupantes de este proyecto de Ley:
El
texto no determina con claridad que el único objetivo de la cooperación
ha de ser la lucha contra la pobreza y la desigualdad en el mundo. Por
el contrario, al reconocerse también como objetivos de la cooperación
"la promoción cultural, política y económica de nuestro
país" se deja abierta la posibilidad (que sin duda se aprovechará)
de convertir la Ayuda en un instrumento de apoyo a la exportaciones españolas
y de impulso de nuestros intereses diplomáticos en el exterior.
De hecho, los créditos ligados a nuestras ventas han sido, hasta
ahora, el principal instrumento financiero de la cooperación.
La
política de cooperación no va a gozar de entidad propia dado
que su gestión va a quedar compartida entre dos ministerios (Economía
y Asuntos Exteriores) que tienen otras prioridades muy distintas al impulso
del desarrollo en el Sur. Ello supone dos claros peligros: el de la falta
de coherencia y coordinación en la política de cooperación
y la subordinación de sus acciones a los objetivos fundamentales
de estos ministerios. La difusa definición de los criterios de la
cooperación (se mencionan múltiples sectores de actuación
y espacios geográficos) puede agravar este problema.
La
Ley deja sin concretar innumerables aspectos de la cooperación por
lo que se abre un margen muy amplio a la discrecionalidad y aún
arbitrariedad de sus gestores. A modo de ejemplos, podemos mencionar la
ausencia de cualquier compromiso real en el esfuerzo económico que
asumiría el estado espa ol (ni siquiera en forma de tendencia) o
los enunciados meramente formales y sin contenido preciso referidos a la
finalidad y estructura organizativa de instituciones tan fundamentales
como el Consejo de Cooperación al Desarrollo y la Agencia Española
de Cooperación Internacional.
En
su actual redacción, el texto legislativo no reconoce, delimita,
ni impulsa de modo suficiente la labor de todos los agentes implicados
en la cooperación. Así, la referencia a "entidades de reconocido
prestigio" como posibles destinatarios de fondos para el desarrollo, resulta
ambigua pues puede discriminar a entidades eficaces de reciente creación
o permitir el apoyo público a iniciativas que persiguen la rentabilidad
y el lucro. De igual modo, las ONGs y la encomiable labor de voluntarios
y profesionales de la cooperación no reciben el respaldo que debieran.
Por
todo ello, los miembros del Foro Norte-Sur, coincidiendo con otras organizaciones
sociales, consideramos que esta Ley no responde a las necesidades reales
de una verdadera cooperación al desarrollo, lamentamos la falta
de debate social ante una cuestión de la máxima trascendencia
para la convivencia y la dignidad de todos los que habitamos un planeta
que cada vez es más pequeño, y pedimos a los representantes
políticos que reformen profundamente el texto de la Ley antes de
aprobarla. Ante la magnitud del problema que sufren los pueblos del Sur,
no es aceptable anteponer nuestros mezquinos intereses particulares a la
necesidad de garantizar una existencia digna a todos los seres humanos.
Se trata de una verdadera emergencia que a todos nos afecta de un modo
u otro; no debe contemplarse con la miopía propia del corto plazo.
La sociedad espa ola ha manifestado ya una gran preocupación por
el abismo que divide nuestro mundo y espera de sus dirigentes políticos
una respuesta que esté a la altura de sus esperanzas.
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